Mi primer encuentro con Aratae no Yu fue hace cuatro años, en julio de 2021. Por aquel entonces trabajaba en Tokio, pero al independizarme y pasarme al teletrabajo completo, me puse a buscar un nuevo lugar donde vivir. Mis condiciones eran dos: que desde la habitación se pudiera ver el mar, y que hubiera un super sentō cerca. Así fue como llegué a Naruto, en la prefectura de Tokushima. Visité una propiedad magnífica y, acto seguido, me acerqué a Aratae no Yu por primera vez, con la esperanza de que fuera un super sentō donde poder relajarme a fondo.
Cuatro años después, Naruto Onsen Natural Aratae no Yu se ha convertido en mi sauna de cabecera. Voy prácticamente todos los días. El baño de agua carbonatada está entre los mejores de Japón, el onsen natural es espléndido, el sauna finlandés es excelente, el baño frío está a 15 °C y las vistas desde el rotenburo son increíbles. Soy un afortunado de tener un lugar así tan cerca de casa.
Mi rutina habitual empieza por lavarme bien y luego entrar al baño de agua carbonatada. Millones de burbujas de gas se adhieren a la piel y el cuerpo empieza a entrar en calor. Cuando noto que la sangre circula bien, me meto en el baño frío. A partir de ahí, hago entre 3 y 5 series de sauna → baño frío → descanso al aire libre. Entre medias, disfruto del rotenburo de onsen natural o del baño carbonatado, y de vez en cuando charló con los habituales. Cuando salgo, el cansancio del día y los pensamientos dispersos han desaparecido. Solo me queda comer algo rico y dormir a pierna suelta hasta la mañana.




El sauna de Aratae no Yu hace sudar de verdad. El löyly automático se activa cada hora, lo que mantiene una humedad elevada. El recorrido hasta el baño frío también está perfectamente diseñado: salir del sauna y llegar al agua fría es cuestión de pasos, algo que se agradece mucho. Después del baño frío, te diriges al rotenburo, donde puedes relajarte contemplando el mar o las montañas. Yo suelo quedarme mirando la cima de los montes o el cielo, sin pensar en nada.





