Baño
La fuente propia que brota desde las profundidades, a 1,200 m bajo tierra, presume de una fuerte alcalinidad con un pH 9.2. Su mayor rasgo es una textura suave y viscosa que parece adherirse a la piel. Nada más sumergirte, notarás cómo la piel se vuelve más lisa, y al salir del baño el acabado es sorprendentemente terso. El agua, incolora, transparente y sin peculiaridades, te calienta con calma hasta el centro del cuerpo y además conserva muy bien el calor. En una tranquila sala de baño con vistas a un paisaje de campos, podrás disfrutar de un momento dichoso en el que saborear con todo el cuerpo los beneficios de la naturaleza.
