Explora cómo los onsen de Japón se han vinculado desde hace siglos con la fe. Leyendas de origen, hallazgos por animales, culto a Yakushi Nyorai, santuarios onsen y rituales de agua, con una visión neutral.
Publicado: 28/06/2026
Explora cómo los onsen de Japón se han vinculado desde hace siglos con la fe. Leyendas de origen, hallazgos por animales, culto a Yakushi Nyorai, santuarios onsen y rituales de agua, con una visión neutral.
Publicado: 28/06/2026
Los onsen de Japón se han contado desde hace mucho tiempo como algo profundamente ligado a la fe. El agua que brota del suelo es una bendición difícil de explicar solo por la naturaleza, y en muchas regiones su hallazgo y sus beneficios se han transmitido asociados a dioses, budas y figuras sagradas. Que en las zonas termales sigan en pie santuarios y templos, y que existan lugares llamados "Onsen Jinja" y "Onsen-ji" por todo el país, es un vestigio de ese vínculo.
Dicho de forma clara, la relación entre onsen y fe puede organizarse en tres grandes formas. La primera son las leyendas de origen, que vinculan el descubrimiento de un onsen a un gran monje, a una deidad o incluso a un animal. La segunda es la fe que sitúa el agua termal y las zonas termales bajo la protección divina, como el culto a Yakushi Nyorai y los santuarios onsen. La tercera son los rituales como el yubatashi shinji, en los que se ofrece una oración usando agua caliente. En este artículo, estas tres claves sirven para ordenar de forma objetiva el vínculo entre onsen y fe.
Cabe señalar que muchas de las leyendas de origen y relatos de hallazgo aquí tratados no están confirmados como hechos históricos, sino que son tradiciones locales transmitidas de generación en generación. También hay múltiples versiones sobre personajes y fechas. Aquí no se pretende promover ni negar ninguna religión, sino describir de manera neutral estos elementos como parte de la cultura y la fe. Para la cultura de baño y sus efectos terapéuticos, también puede leerse Qué es el toji, y para la evolución histórica del baño, Historia de la cultura del baño, que ayudan a comprender mejor el contexto.
Una leyenda de origen es una tradición que explica cuándo, quién y cómo se descubrió un determinado onsen. En muchas zonas termales se conservan relatos de este tipo. Los lugares donde brota agua caliente han despertado desde antiguo el interés de la gente, y al transmitir su origen de una generación a otra, se fue incorporando a dioses, budas, monjes ilustres o animales como protagonistas de la historia.
Conviene recordar que gran parte de estas leyendas no son registros históricos, sino relatos de origen elaborados en épocas posteriores. Incluso en una misma zona termal pueden coexistir varias tradiciones, y ni el descubridor ni la fecha coinciden siempre. Por eso, en este artículo se tratan como "historias de origen" valiosas para esa localidad, sin afirmar si son o no hechos históricos.
Las leyendas de origen suelen seguir algunos patrones típicos. En general, pueden agruparse en tres tipos: las que atribuyen el descubrimiento o apertura a un gran monje, las que cuentan que una persona descubrió el agua al ver a un animal herido curándose en ella, y las que relacionan el hallazgo con un oráculo o manifestación divina.
| Tipo | Contenido de la leyenda | Nota |
|---|---|---|
| Descubrimiento por un gran monje | Se dice que monjes famosos como Gyoki o Kobo Daishi (Kukai) encontraron el manantial durante sus viajes o incluso lo hicieron brotar | Muy extendido por todo Japón. A menudo se considera una atribución de prestigio basada en nombres célebres, sin que pueda afirmarse como hecho histórico |
| Descubrimiento por animales | Se cuenta que grullas, garzas, garzas blancas, osos o ciervos sanaban sus heridas en el agua, y que así los humanos conocieron la existencia del manantial | Queda reflejado en nombres como "sagi no yu" o "tsuru no yu". Es un motivo narrativo extendido por todo el país |
| Manifestación divina | Se dice que el agua se encontró o fue protegida por un mensaje o una encarnación de Yakushi Nyorai, un gongen u otra deidad | Se vincula con la historia de santuarios y templos onsen. Tiene un fuerte carácter como objeto de fe |
Entre los nombres que se repiten una y otra vez en las leyendas de origen están Gyoki, monje del período Nara, y Kobo Daishi, monje del período Heian, también conocido como Kukai. En muchas regiones se dice que "Gyoki abrió el onsen" o que "Kobo Daishi hizo brotar agua al clavar su bastón". Que el mismo personaje aparezca en tantos lugares distintos sugiere que se utilizó el nombre de un monje célebre para dar prestigio y autoridad al origen de esa zona termal.
Por ello, estas leyendas no pueden tomarse sin más como hechos históricos. En muchos lugares donde no existe un registro firme de que Gyoki o Kobo Daishi pasaran realmente por allí, siguen existiendo relatos semejantes. Lo adecuado es entenderlos como un patrón narrativo compartido en todo el país, basado en la figura del "gran monje que descubre el agua".
Otro motivo muy extendido es el relato según el cual una persona descubre el valor del agua al observar a un animal herido curándose en un onsen. Aparecen aves como grullas, garzas y garzas blancas, pero también osos y ciervos. En algunos casos, nombres como "Sagi no yu" o "Tsuru no yu" han quedado vinculados a la zona termal o al manantial, y se asocian a este tipo de leyenda.
Estos relatos tampoco son exclusivos de una sola localidad, sino un patrón extendido por todo el país. La idea de que primero un animal, y no un ser humano, descubriera los beneficios del agua expresa una sensibilidad que venera el onsen como una bendición de la naturaleza. Aquí también conviene entenderlo como estructura tradicional del relato, no como afirmación objetiva de sus efectos.
El vínculo entre onsen y fe no se limita a las historias de descubrimiento. También se ha considerado que el agua que brota y las zonas termales están bajo la protección de seres divinos, y por ello han sido objeto de veneración. Un ejemplo representativo es el culto a Yakushi Nyorai y la presencia de santuarios onsen.
Yakushi Nyorai es una deidad budista ampliamente venerada como quien salva a las personas de su sufrimiento. En las zonas termales suelen encontrarse templos o pabellones dedicados a él como deidad principal. En distintos lugares existen templos y santuarios llamados "Onsen-ji" o "Yu Gongen", y el agua termal se ha entrelazado con la fe en Yakushi Nyorai. Puede entenderse como la unión entre el deseo de curación a través del baño y la fe en un buda salvador. Este artículo no discute si esa fe es válida o no, sino que la describe con neutralidad como parte de la cultura arraigada en las zonas termales.
Por otro lado, también se veneran santuarios llamados Onsen Jinja. Estos santuarios expresan la fe que considera el nacimiento del agua termal, o la propia zona termal, como algo sagrado o como una manifestación de la gracia divina. Se han conservado como lugares para dar gracias por el agua y pedir seguridad, situados a menudo en la entrada o en el centro de la zona termal. No es raro que el culto budista a Yakushi Nyorai y el santuario shintoísta Onsen Jinja convivan en un mismo lugar, lo que muestra la superposición de creencias propia del sincretismo de kami y budas en Japón.
La existencia de estos templos y santuarios demuestra que el onsen no fue solo un espacio de baño, sino también un lugar unido a la fe y a la vida cotidiana de la comunidad. El trasfondo de cómo los japoneses han concebido el onsen como un espacio especial también se trata desde una perspectiva cultural en Por qué a los japoneses les gusta el onsen y la sauna.
La relación entre onsen y fe también puede verse en los rituales que utilizan agua caliente. Uno de ellos es el yubatashi shinji.
El yubatashi shinji es un rito religioso que se realiza en recintos de santuarios, donde se hierve agua en una gran caldera y se usa en la ceremonia. A menudo consiste en sumergir en el agua caliente ramas de sasa o heisaku, y después salpicar a los fieles o al entorno. Suele celebrarse para rezar por la salud, la abundancia de las cosechas o la buena o mala fortuna del año, y en algunas regiones se ha transmitido unido al kagura, bajo el nombre de yubatashi kagura.
Lo importante aquí es que el yubatashi shinji no siempre utiliza agua termal. Es un rito en el que el agua hervida se emplea como medio de purificación y de oración, y se ha practicado en santuarios de todo Japón, no solo en zonas termales. Aun así, la idea de tratar el agua como algo sagrado y usarla en un espacio de oración conecta con la actitud de venerar el onsen como una bendición. Por eso se menciona a menudo en el contexto de onsen y fe, como ejemplo de la densidad cultural con la que el agua puede ir más allá del baño cotidiano y convertirse en objeto de purificación y plegaria.
Al hablar del vínculo entre fe y onsen, tampoco puede olvidarse la presencia del Shugendo.
El Shugendo es una práctica basada en la fe montañesa, que busca obtener poder mediante la entrada en las montañas y una dura disciplina ascética.
Las zonas de fumarolas asociadas a la actividad volcánica y los onsen ásperos y cargados de olor a azufre han sido a menudo llamados "infiernos". En el contexto del Shugendo, estos lugares difíciles de habitar llegaron a considerarse lugares sagrados, es decir, espacios de práctica espiritual y objetos de fe. Se cree que el vapor que se eleva y el paisaje distinto al de la tierra común hacían percibir allí una fuerza que supera el entendimiento humano.
En otras palabras, una zona termal podía ser al mismo tiempo un lugar de terapia mediante el agua y, por la forma del terreno volcánico que la origina, un espacio de fe. La coexistencia de dos rostros, el de un baño tranquilo y el de un lugar sagrado en una zona de fumarolas, muestra la amplitud de la relación entre onsen y fe. También aquí se trata de vínculos basados en la fe y las tradiciones locales, por lo que no pueden explicarse de manera uniforme.
En muchos casos no están confirmadas como hechos históricos, sino que son tradiciones transmitidas localmente. En una misma zona termal pueden coexistir varias versiones, y ni el descubridor ni la fecha coinciden siempre. Las leyendas sobre Gyoki o Kobo Daishi están muy extendidas por todo Japón, y lo más razonable es entenderlas como un patrón que vincula el nombre de un gran monje al origen del lugar. Este artículo no afirma si son o no hechos históricos.
Se cree que vincular el nombre de monjes célebres al origen de un onsen ayudaba a dar prestigio y autoridad a la historia de esa zona termal. Por eso, incluso en lugares donde no hay constancia de su visita, suelen mantenerse relatos semejantes. Se entiende como una forma narrativa compartida que se difundió por todo el país.
Es un santuario basado en la veneración del nacimiento del agua termal o de la propia zona termal como algo sagrado o como gracia divina. Se lee como Onsen Jinja o Yuzen Jinja, y existe en muchas regiones. Ha sido un lugar para agradecer el agua y pedir seguridad, a menudo situado en la entrada o en el centro de la zona termal.
No necesariamente. El yubatashi shinji es un rito en el que el agua hervida en una caldera se usa como medio de purificación y oración, y se ha practicado en santuarios de todo Japón, no solo en zonas termales. El hecho de tratar el agua como algo sagrado conecta con la actitud de venerar el onsen como una bendición.
No se limita a una sola religión. No es raro que en una misma zona termal convivan elementos budistas, como el culto a Yakushi Nyorai, y elementos shintoístas, como Onsen Jinja, lo que muestra una forma de fe en la que dioses y budas se entrelazan. Este artículo no promueve ni niega ninguna fe, sino que la describe como cultura de forma neutral.
Los onsen de Japón se han asociado desde antiguo con la fe, sobre el trasfondo de una actitud que venera el agua que brota como una bendición de la naturaleza. Ese vínculo aparece en las leyendas de origen que relacionan el descubrimiento del onsen con grandes monjes, animales o dioses y budas; en el culto a Yakushi Nyorai y en los santuarios onsen, que sitúan el agua y la zona termal bajo la protección divina; en el yubatashi shinji, que reza usando agua caliente; y también en el Shugendo, que considera las fumarolas como lugares sagrados.
La mayoría de estos elementos no han sido verificados como hechos históricos, sino que se han transmitido como tradiciones y creencias locales. Precisamente por eso, al visitar una zona termal y observar los santuarios, templos o nombres de animales asociados a un manantial o a un onsen, se puede intuir la capa cultural que revela cómo ese lugar ha convivido con el agua. Si entendemos el onsen no solo como una experiencia de baño, sino como un espacio ligado a la fe y a la historia, la cultura onsen de Japón se vuelve mucho más profunda.
Los onsen de Japón se han contado desde hace mucho tiempo como algo profundamente ligado a la fe. El agua que brota del suelo es una bendición difícil de explicar solo por la naturaleza, y en muchas regiones su hallazgo y sus beneficios se han transmitido asociados a dioses, budas y figuras sagradas. Que en las zonas termales sigan en pie santuarios y templos, y que existan lugares llamados "Onsen Jinja" y "Onsen-ji" por todo el país, es un vestigio de ese vínculo.
Dicho de forma clara, la relación entre onsen y fe puede organizarse en tres grandes formas. La primera son las leyendas de origen, que vinculan el descubrimiento de un onsen a un gran monje, a una deidad o incluso a un animal. La segunda es la fe que sitúa el agua termal y las zonas termales bajo la protección divina, como el culto a Yakushi Nyorai y los santuarios onsen. La tercera son los rituales como el yubatashi shinji, en los que se ofrece una oración usando agua caliente. En este artículo, estas tres claves sirven para ordenar de forma objetiva el vínculo entre onsen y fe.
Cabe señalar que muchas de las leyendas de origen y relatos de hallazgo aquí tratados no están confirmados como hechos históricos, sino que son tradiciones locales transmitidas de generación en generación. También hay múltiples versiones sobre personajes y fechas. Aquí no se pretende promover ni negar ninguna religión, sino describir de manera neutral estos elementos como parte de la cultura y la fe. Para la cultura de baño y sus efectos terapéuticos, también puede leerse Qué es el toji, y para la evolución histórica del baño, Historia de la cultura del baño, que ayudan a comprender mejor el contexto.
Una leyenda de origen es una tradición que explica cuándo, quién y cómo se descubrió un determinado onsen. En muchas zonas termales se conservan relatos de este tipo. Los lugares donde brota agua caliente han despertado desde antiguo el interés de la gente, y al transmitir su origen de una generación a otra, se fue incorporando a dioses, budas, monjes ilustres o animales como protagonistas de la historia.
Conviene recordar que gran parte de estas leyendas no son registros históricos, sino relatos de origen elaborados en épocas posteriores. Incluso en una misma zona termal pueden coexistir varias tradiciones, y ni el descubridor ni la fecha coinciden siempre. Por eso, en este artículo se tratan como "historias de origen" valiosas para esa localidad, sin afirmar si son o no hechos históricos.
Las leyendas de origen suelen seguir algunos patrones típicos. En general, pueden agruparse en tres tipos: las que atribuyen el descubrimiento o apertura a un gran monje, las que cuentan que una persona descubrió el agua al ver a un animal herido curándose en ella, y las que relacionan el hallazgo con un oráculo o manifestación divina.
| Tipo | Contenido de la leyenda | Nota |
|---|---|---|
| Descubrimiento por un gran monje | Se dice que monjes famosos como Gyoki o Kobo Daishi (Kukai) encontraron el manantial durante sus viajes o incluso lo hicieron brotar | Muy extendido por todo Japón. A menudo se considera una atribución de prestigio basada en nombres célebres, sin que pueda afirmarse como hecho histórico |
| Descubrimiento por animales | Se cuenta que grullas, garzas, garzas blancas, osos o ciervos sanaban sus heridas en el agua, y que así los humanos conocieron la existencia del manantial | Queda reflejado en nombres como "sagi no yu" o "tsuru no yu". Es un motivo narrativo extendido por todo el país |
| Manifestación divina | Se dice que el agua se encontró o fue protegida por un mensaje o una encarnación de Yakushi Nyorai, un gongen u otra deidad | Se vincula con la historia de santuarios y templos onsen. Tiene un fuerte carácter como objeto de fe |
Entre los nombres que se repiten una y otra vez en las leyendas de origen están Gyoki, monje del período Nara, y Kobo Daishi, monje del período Heian, también conocido como Kukai. En muchas regiones se dice que "Gyoki abrió el onsen" o que "Kobo Daishi hizo brotar agua al clavar su bastón". Que el mismo personaje aparezca en tantos lugares distintos sugiere que se utilizó el nombre de un monje célebre para dar prestigio y autoridad al origen de esa zona termal.
Por ello, estas leyendas no pueden tomarse sin más como hechos históricos. En muchos lugares donde no existe un registro firme de que Gyoki o Kobo Daishi pasaran realmente por allí, siguen existiendo relatos semejantes. Lo adecuado es entenderlos como un patrón narrativo compartido en todo el país, basado en la figura del "gran monje que descubre el agua".
Otro motivo muy extendido es el relato según el cual una persona descubre el valor del agua al observar a un animal herido curándose en un onsen. Aparecen aves como grullas, garzas y garzas blancas, pero también osos y ciervos. En algunos casos, nombres como "Sagi no yu" o "Tsuru no yu" han quedado vinculados a la zona termal o al manantial, y se asocian a este tipo de leyenda.
Estos relatos tampoco son exclusivos de una sola localidad, sino un patrón extendido por todo el país. La idea de que primero un animal, y no un ser humano, descubriera los beneficios del agua expresa una sensibilidad que venera el onsen como una bendición de la naturaleza. Aquí también conviene entenderlo como estructura tradicional del relato, no como afirmación objetiva de sus efectos.
El vínculo entre onsen y fe no se limita a las historias de descubrimiento. También se ha considerado que el agua que brota y las zonas termales están bajo la protección de seres divinos, y por ello han sido objeto de veneración. Un ejemplo representativo es el culto a Yakushi Nyorai y la presencia de santuarios onsen.
Yakushi Nyorai es una deidad budista ampliamente venerada como quien salva a las personas de su sufrimiento. En las zonas termales suelen encontrarse templos o pabellones dedicados a él como deidad principal. En distintos lugares existen templos y santuarios llamados "Onsen-ji" o "Yu Gongen", y el agua termal se ha entrelazado con la fe en Yakushi Nyorai. Puede entenderse como la unión entre el deseo de curación a través del baño y la fe en un buda salvador. Este artículo no discute si esa fe es válida o no, sino que la describe con neutralidad como parte de la cultura arraigada en las zonas termales.
Por otro lado, también se veneran santuarios llamados Onsen Jinja. Estos santuarios expresan la fe que considera el nacimiento del agua termal, o la propia zona termal, como algo sagrado o como una manifestación de la gracia divina. Se han conservado como lugares para dar gracias por el agua y pedir seguridad, situados a menudo en la entrada o en el centro de la zona termal. No es raro que el culto budista a Yakushi Nyorai y el santuario shintoísta Onsen Jinja convivan en un mismo lugar, lo que muestra la superposición de creencias propia del sincretismo de kami y budas en Japón.
La existencia de estos templos y santuarios demuestra que el onsen no fue solo un espacio de baño, sino también un lugar unido a la fe y a la vida cotidiana de la comunidad. El trasfondo de cómo los japoneses han concebido el onsen como un espacio especial también se trata desde una perspectiva cultural en Por qué a los japoneses les gusta el onsen y la sauna.
La relación entre onsen y fe también puede verse en los rituales que utilizan agua caliente. Uno de ellos es el yubatashi shinji.
El yubatashi shinji es un rito religioso que se realiza en recintos de santuarios, donde se hierve agua en una gran caldera y se usa en la ceremonia. A menudo consiste en sumergir en el agua caliente ramas de sasa o heisaku, y después salpicar a los fieles o al entorno. Suele celebrarse para rezar por la salud, la abundancia de las cosechas o la buena o mala fortuna del año, y en algunas regiones se ha transmitido unido al kagura, bajo el nombre de yubatashi kagura.
Lo importante aquí es que el yubatashi shinji no siempre utiliza agua termal. Es un rito en el que el agua hervida se emplea como medio de purificación y de oración, y se ha practicado en santuarios de todo Japón, no solo en zonas termales. Aun así, la idea de tratar el agua como algo sagrado y usarla en un espacio de oración conecta con la actitud de venerar el onsen como una bendición. Por eso se menciona a menudo en el contexto de onsen y fe, como ejemplo de la densidad cultural con la que el agua puede ir más allá del baño cotidiano y convertirse en objeto de purificación y plegaria.
Al hablar del vínculo entre fe y onsen, tampoco puede olvidarse la presencia del Shugendo.
El Shugendo es una práctica basada en la fe montañesa, que busca obtener poder mediante la entrada en las montañas y una dura disciplina ascética.
Las zonas de fumarolas asociadas a la actividad volcánica y los onsen ásperos y cargados de olor a azufre han sido a menudo llamados "infiernos". En el contexto del Shugendo, estos lugares difíciles de habitar llegaron a considerarse lugares sagrados, es decir, espacios de práctica espiritual y objetos de fe. Se cree que el vapor que se eleva y el paisaje distinto al de la tierra común hacían percibir allí una fuerza que supera el entendimiento humano.
En otras palabras, una zona termal podía ser al mismo tiempo un lugar de terapia mediante el agua y, por la forma del terreno volcánico que la origina, un espacio de fe. La coexistencia de dos rostros, el de un baño tranquilo y el de un lugar sagrado en una zona de fumarolas, muestra la amplitud de la relación entre onsen y fe. También aquí se trata de vínculos basados en la fe y las tradiciones locales, por lo que no pueden explicarse de manera uniforme.
En muchos casos no están confirmadas como hechos históricos, sino que son tradiciones transmitidas localmente. En una misma zona termal pueden coexistir varias versiones, y ni el descubridor ni la fecha coinciden siempre. Las leyendas sobre Gyoki o Kobo Daishi están muy extendidas por todo Japón, y lo más razonable es entenderlas como un patrón que vincula el nombre de un gran monje al origen del lugar. Este artículo no afirma si son o no hechos históricos.
Se cree que vincular el nombre de monjes célebres al origen de un onsen ayudaba a dar prestigio y autoridad a la historia de esa zona termal. Por eso, incluso en lugares donde no hay constancia de su visita, suelen mantenerse relatos semejantes. Se entiende como una forma narrativa compartida que se difundió por todo el país.
Es un santuario basado en la veneración del nacimiento del agua termal o de la propia zona termal como algo sagrado o como gracia divina. Se lee como Onsen Jinja o Yuzen Jinja, y existe en muchas regiones. Ha sido un lugar para agradecer el agua y pedir seguridad, a menudo situado en la entrada o en el centro de la zona termal.
No necesariamente. El yubatashi shinji es un rito en el que el agua hervida en una caldera se usa como medio de purificación y oración, y se ha practicado en santuarios de todo Japón, no solo en zonas termales. El hecho de tratar el agua como algo sagrado conecta con la actitud de venerar el onsen como una bendición.
No se limita a una sola religión. No es raro que en una misma zona termal convivan elementos budistas, como el culto a Yakushi Nyorai, y elementos shintoístas, como Onsen Jinja, lo que muestra una forma de fe en la que dioses y budas se entrelazan. Este artículo no promueve ni niega ninguna fe, sino que la describe como cultura de forma neutral.
Los onsen de Japón se han asociado desde antiguo con la fe, sobre el trasfondo de una actitud que venera el agua que brota como una bendición de la naturaleza. Ese vínculo aparece en las leyendas de origen que relacionan el descubrimiento del onsen con grandes monjes, animales o dioses y budas; en el culto a Yakushi Nyorai y en los santuarios onsen, que sitúan el agua y la zona termal bajo la protección divina; en el yubatashi shinji, que reza usando agua caliente; y también en el Shugendo, que considera las fumarolas como lugares sagrados.
La mayoría de estos elementos no han sido verificados como hechos históricos, sino que se han transmitido como tradiciones y creencias locales. Precisamente por eso, al visitar una zona termal y observar los santuarios, templos o nombres de animales asociados a un manantial o a un onsen, se puede intuir la capa cultural que revela cómo ese lugar ha convivido con el agua. Si entendemos el onsen no solo como una experiencia de baño, sino como un espacio ligado a la fe y a la historia, la cultura onsen de Japón se vuelve mucho más profunda.