Salud y Beneficios

Aguas termales y frío: 9 claves para calentarte seguro

Descubre cómo las aguas termales alivian la sensación de frío, por qué destacan las fuentes cloruradas y carbonatadas, y consejos prácticos para bañarte seguro.

Las aguas termales suelen recomendarse como medida contra la sensibilidad al frío. De hecho, muchas personas notan que manos y pies se calientan más fácilmente después del baño, o que la sensación de calor persiste un tiempo tras salir del agua. En especial, quienes tienden a enfriarse con facilidad perciben de forma clara la sensación de retención de calor que ofrecen las aguas termales.

Sin embargo, no se puede decir que bañarse en aguas termales cure la sensibilidad al frío de forma definitiva. En este artículo se explica cómo se relacionan las aguas termales con el frío, las diferencias según el tipo de manantial y las precauciones al bañarse.

Por qué las aguas termales calientan el cuerpo más fácilmente

Lo primero que ocurre en una inmersión es que el calor del agua calienta la superficie corporal y, en cierto grado, las capas más profundas. Al aumentar la temperatura corporal, cambia el flujo sanguíneo y muchas personas sienten alivio en manos y pies. Esto no es exclusivo de las aguas termales, se observa en cualquier baño, pero en las aguas termales la temperatura y los componentes minerales pueden modificar la sensación percibida.

Además, en los destinos termales suele haber oportunidad de descansar tras el baño, lo que ayuda a relajar la tensión y la fatiga que contribuyen al enfriamiento corporal. Por eso, a nivel de percepción, mucha gente considera más reconfortante la experiencia termal.

Por qué las fuentes cloruradas suelen mencionarse

En el contexto del frío, las fuentes cloruradas llaman la atención. Las aguas con contenido de cloruro dan a muchas personas la sensación de que el calor perdura tras el baño. Por eso suelen valorarse en estaciones frías o en lugares ventosos.

No obstante, no todo el mundo lo percibe igual. Esa mayor sensación de retención de calor puede suponer una carga si la inmersión es prolongada, de modo que es importante atender a la temperatura y al estado físico propio.

¿Y las aguas carbonatadas o los baños templados?

Las aguas carbonatadas resultan agradables incluso siendo algo templadas, y a quienes no toleran bien el agua muy caliente les permiten permanecer más tiempo. Por eso pueden encajar bien con personas que se enfrían con facilidad. Aun así, no se puede afirmar de forma absoluta que las aguas carbonatadas sean siempre la mejor opción para la sensibilidad al frío.

Algunas personas se benefician de baños cortos en agua caliente, mientras que otras se sienten mejor con inmersiones largas en agua más templada. Para combatir el frío, además del tipo de agua, es fundamental encontrar la franja de temperatura en la que uno se siente cómodo.

El trasfondo del enfriamiento no depende solo del termalismo

Detrás de la sensación de frío influyen factores como la masa muscular, el sueño, la alimentación, el estrés, la vestimenta y la falta de ejercicio. Aunque las aguas termales proporcionen un calentamiento temporal, si los hábitos de vida no cambian, la sensación de frío tenderá a reaparecer.

Por eso las aguas termales son útiles como parte de la estrategia contra el frío, pero no conviene esperar que cambien radicalmente la constitución corporal por sí solas. Combinar baños regulares, ejercicio y mejor descanso es una aproximación más realista.

Precauciones al bañarse

Cuando uno siente mucho frío, resulta tentador entrar en agua muy caliente y permanecer largo tiempo, pero esto puede provocar mareos o un cansancio mayor. Es preferible empezar con una temperatura moderada y evitar cambios bruscos que enfríen el cuerpo al salir.

Tras el baño, no permanecer mojado y enfriarse; hay que secarse y vestirse con ropa que conserve el calor. Pensar en el periodo posterior al baño es parte de una buena estrategia para combatir la sensibilidad al frío.

Resumen

Las aguas termales son una opción que facilita el calentamiento corporal y ofrece una sensación de retención de calor apreciada por quienes sufren sensibilidad al frío. En particular, muchas personas notan que las fuentes cloruradas mantienen la sensación de calor por más tiempo.

Sin embargo, dado que el enfriamiento corporal está ligado a hábitos de vida, no conviene esperar que solo con baños termales se produzca una mejora definitiva. Lo más efectivo es integrar las aguas termales con cambios en la rutina diaria, como el baño habitual, el ejercicio y el descanso.

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