Salud y Beneficios

Aguas termales y respiración: beneficios y precauciones

Cómo las aguas termales pueden afectar las vías respiratorias: humedad y calor que reducen la sequedad, expectativas y precauciones para asmáticos y casos crónicos.

Una de las relaciones más mencionadas entre las aguas termales y el sistema respiratorio es el baño de vapor. Al inhalar aire húmedo, algunas personas perciben alivio en la garganta, la nariz y las vías aéreas. Especialmente en épocas secas o cuando hay molestias nasales o faríngeas, el ambiente con vapor de los destinos termales suele resultar placentero.

Sin embargo, no es apropiado considerar que las aguas termales curan las enfermedades respiratorias. En este artículo se aclara qué se puede esperar de los baños de vapor termal, qué no conviene esperar en exceso y qué precauciones tomar.

Qué se puede esperar del vapor termal

Lo primero que suele esperarse del vapor de las aguas termales es el alivio de la sensación de sequedad en las vías aéreas. Al inhalar aire húmedo, las mucosas nasales y de la garganta tienden a resecarse menos y la respiración puede sentirse más fácil. Esto no es exclusivo de las aguas termales, sino un efecto general de los ambientes humidificados.

Además, algunas personas notan que el calor y el vapor facilitan la expulsión de flemas o mucosidad. Especialmente cuando la sequedad o el frío aumentan la molestia, una sesión de vapor puede ofrecer alivio temporal.

Por qué se dice que las aguas termales afectan al aparato respiratorio

En zonas termales hay lugares donde es fácil inhalar vapor, y existen instalaciones con tradición de baños de vapor. Estos entornos influyen más por la humedad y el calor que por el propio acto de bañarse.

Además, un viaje termal suele combinar descanso, sueño y reducción del estrés. Detrás de la sensación de mejoría respiratoria puede estar, además del vapor, la relajación general del cuerpo.

Qué pensar sobre las aguas sulfurosas o cloruradas

Muchas personas perciben un aroma o unas características específicas en las aguas sulfurosas, pero no hay pruebas de que un tipo de manantial cure de forma segura las enfermedades respiratorias. Aunque las impresiones difieren según la composición del agua, hay que separar la percepción de un efecto terapéutico demostrado.

Las aguas con cloruros o los entornos con abundante vapor también pueden resultar agradables por reducir la sensación de sequedad. Sin embargo, la tolerancia varía y lo que resulta suave para unos puede resultar irritante para otros.

Quiénes deberían tener precaución

Las personas con asma, tos intensa persistente o sensación de falta de aire pueden empeorar en ambientes muy calientes y húmedos. Mientras que a algunos el vapor les sienta bien, otros pueden sentirse incómodos por el calor o la irritación del sulfuro.

Quienes tienen crisis frecuentes o usan inhaladores no deberían prolongar las sesiones de vapor por su cuenta. Si los síntomas respiratorios son intensos, es necesario buscar valoración médica antes de optar por las aguas termales.

Cómo probar el baño de vapor de forma segura

Si deseas probar el baño de vapor en un balneario, comienza con periodos cortos. No te quedes mucho tiempo en lugares excesivamente calientes y aléjate inmediatamente si notas dificultad para respirar, palpitaciones, mareo o sensación de acaloramiento. Es más seguro observar la respiración natural que inhalar profundamente de forma forzada.

Como en el baño, la hidratación es importante. En ambientes con vapor se suda con facilidad y se puede consumir más energía de lo que se percibe.

Diferencias respecto a la humidificación doméstica

No es necesario desplazarse a un destino termal para notar alivio; un humidificador o el vapor de la bañera pueden mejorar la sensación en la garganta y la nariz. No es que el vapor termal sea único, sino que la humedad y la temperatura influyen en el confort respiratorio.

El valor de acudir a un balneario reside no solo en el vapor, sino en el conjunto: descanso, entorno y la forma de vivir la experiencia termal.

Resumen

Los baños de vapor en aguas termales pueden aliviar la sensación de sequedad en las vías aéreas y suavizar molestias nasales o faríngeas de forma temporal. En el plano respiratorio, conviene entenderlo como un confort momentáneo debido al aire húmedo y caliente, no como una cura.

Al mismo tiempo, a las personas con asma o dificultad respiratoria puede no convenirles este tipo de ambiente. Considera el vapor como un alivio auxiliar y prioriza la atención médica en caso de síntomas graves.

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