Conocimientos básicos e introducción

14 Errores en onsen que debes evitar: Guía esencial

¿No sabes qué evitar en un onsen? Te explicamos los errores comunes: no lavarse, meter la toalla en el agua, hacer ruido, fotografiar o entrar tras beber.

Quienes visitan un onsen japonés por primera vez suelen preocuparse no solo por "cómo entrar correctamente", sino, sobre todo, por "qué está prohibido".

Es comprensible. Nadie quiere, sin darse cuenta, incumplir las normas y molestar a los demás. Personalmente, al enfrentarme por primera vez a la cultura del baño de un lugar nuevo, también prefiero comprobar antes qué está prohibido.

En este artículo organizamos las acciones que conviene evitar en un onsen japonés, explicando además por qué resultan molestas. No se trata solo de listar prohibiciones, sino de ayudar a comprender la razón detrás de cada una.

¿Por qué son importantes las conductas prohibidas en un onsen?

El onsen es un espacio donde se comparte el agua. Por eso la conducta de una sola persona puede afectar la comodidad de todos.

En consecuencia, lo que no se debe hacer en un onsen no es solo un compendio de reglas: son conductas que rompen el espacio compartido.

Si entiendes esto, no necesitarás memorizar cada detalle de etiqueta; captarás la esencia y será más difícil equivocarte.

1. Entrar en la bañera sin haberse lavado

Este es el error más grave.

Si entras con sudor, sebo o polvo, compartes esa suciedad con los demás. En Japón la bañera no es un lugar para lavarse: es para sumergir un cuerpo ya limpio.

En algunas culturas de baño extranjeras es habitual entrar así, pero en Japón no. Si desconoces esta norma, causarás la mayor incomodidad.

2. Meter la toalla en la bañera

Otro fallo frecuente.

Llevar una toalla pequeña está permitido, pero no se debe introducir en el agua. Las toallas pueden llevar suciedad, fibras o restos de jabón.

Aunque pienses "solo un poco", en el onsen ese gesto se considera inapropiado. Lo correcto es colocar la toalla sobre la cabeza o fuera del borde de la bañera.

3. Entrar con el pelo suelto

Que el cabello toque el agua también es un problema.

El pelo puede llevar suciedad, productos de peinado o cabellos sueltos. A mucha gente le molesta que el pelo toque el agua, así que las melenas largas deben recogerse con goma o pinza.

Parece un detalle menor, pero en el onsen esos pequeños gestos suman y sostienen la experiencia agradable.

4. Ducharse de pie en la zona de lavado

En los onsen japoneses, lo habitual es usar la zona de lavado sentado en un taburete.

Ducharse de pie salpica agua y espuma alrededor, lo que puede mojar a las personas cercanas y resultar molesto. Aunque no haya mala intención, genera incomodidad.

En la zona de lavado conviene sentarse, actuar con calma y evitar salpicar en exceso.

5. Hablar en voz alta o hacer escándalo

El onsen no es un parque de diversiones. Evita reír o hablar en voz muy alta, alborotar o entusiasmarte en exceso con amigos.

En especial en los rotenburo (baños al aire libre) la tranquilidad muchas veces es parte del atractivo. Hay quienes van a disfrutar del viento, el sonido del agua o el canto de los pájaros.

No se trata de prohibir conversar, pero sí de no apoderarse del espacio con volumen excesivo.

6. Llevar el teléfono o tomar fotos en el baño

Esto es inaceptable.

El onsen es un lugar donde se está desnudo. Solo con llevar un teléfono se genera la sospecha de que alguien pueda ser fotografiado, lo que pone nerviosas a otras personas.

Aunque no pretendas hacer fotos, lo mejor es no llevar el teléfono al área de baño. Fotografiar está totalmente prohibido; aun si el paisaje es magnífico, hay que resistir la tentación.

7. Entrar tras haber bebido alcohol

Más allá de la etiqueta, es peligroso.

Entrar al onsen bajo los efectos del alcohol puede provocar cambios bruscos de presión arterial, mareos, desmayos, caídas o riesgo de ahogamiento. Cada año ocurren accidentes por esta causa.

No vale pensar "estoy un poco bebido y no pasa nada". La regla segura es beber después del baño, no antes.

8. Ocupar un espacio por mucho tiempo

Si hay aglomeración, usar continuamente la zona de lavado o monopolizar una bañera o un yacuzzi es mal visto.

El onsen es de uso compartido. En Japón se valora mucho la capacidad de "leer el ambiente"; en días concurridos evita comportarte como si solo te importara tu propio confort.

9. Saltar a la bañera o salpicar el agua

Puede parecer infantil, pero ocurre con cierta frecuencia.

El onsen debe disfrutarse con calma. Entrar con ímpetu provoca salpicaduras que afectan a otros usuarios. Remover el agua de forma brusca tiene el mismo efecto.

Es simplemente una conducta poco elegante y también peligrosa en un espacio público.

10. Meterse en agua muy caliente sin aclimatarse con un chorro previo

Este es otro fallo fácil de pasar por alto.

El kake-yu (verter agua sobre el cuerpo) sirve para aclimatar el organismo. Entrar de golpe en agua muy caliente puede alterar la presión arterial y causar mareos, lo cual es especialmente peligroso para personas mayores.

Además, ese gesto es una forma de enjuagarse ligeramente. Es un pequeño ritual valioso en la cultura del baño japonesa.

11. Dejar el vestuario mojado

Al salir del baño, algunas personas no se secan bien antes de volver al vestuario. Conviene evitarlo.

Un suelo húmedo no solo resulta desagradable para el siguiente usuario, sino que también aumenta el riesgo de resbalones. En un onsen es importante pensar en si el siguiente visitante tendrá una experiencia cómoda.

Es una cortesía discreta pero muy japonesa.

12. Ignorar las normas sobre tatuajes

Para quienes tienen tatuajes, las reglas pueden resultar confusas. Si una instalación prohíbe tatuajes, entrar a pesar de ello es inapropiado.

No es una cuestión de gusto personal, sino de reglas operativas del establecimiento. Por razones históricas, cierto público en Japón es sensible a los tatuajes.

Hoy día hay cada vez más onsen que admiten tatuajes, otros permiten cubrirlos con parches y también hay baños privados que son aceptables. Por eso es importante informarse antes.

13. Dejar que los niños corran o hagan ruido

Cuando vas con niños, la supervisión de los responsables es esencial.

El suelo del baño es resbaladizo; correr es peligroso. Además, el ruido de los menores altera la serenidad del espacio. No se exige perfección, pero la actitud de los adultos influye mucho en la percepción del entorno.

14. Enfadarse si alguien te señala una falta

Esto también es importante.

Si el personal o algún otro usuario te hace una observación, lo más apropiado es aceptarla con humildad. Si no sabías la norma, pide disculpas y corrige el comportamiento.

Muchos japoneses asumirán "es un extranjero que no lo sabía" y serán comprensivos. Pero si respondes con enfado o rechazo, se deteriora rápidamente el ambiente.

El onsen es un espacio compartido; las correcciones buscan preservar el lugar, no atacar a la persona.

¿Cuál es la esencia de lo que no se debe hacer en un onsen?

Hemos citado muchas conductas a evitar, pero la esencia puede resumirse en tres puntos:

  1. Contaminar el agua
  2. Generar inseguridad o incomodidad en los demás
  3. Monopolizar el espacio

Si evitas estas tres cosas, habrás internalizado el núcleo de la etiqueta del onsen.

Resumen: conocer las prohibiciones hace el onsen más accesible

Saber qué no hacer en un onsen no es para asustarse, sino todo lo contrario. Conocer de antemano las prohibiciones permite disfrutar sin preocupaciones.

De las muchas normas, recomiendo recordar especialmente estas siete:

  1. No entrar sin haberte lavado
  2. No meter la toalla en la bañera
  3. No sumergir el cabello en el agua
  4. No hacer ruido
  5. No fotografiar
  6. No entrar tras beber alcohol
  7. No monopolizar el espacio compartido

Si sigues estas pautas, será raro que cometas una falta grave en un onsen. La cultura del baño japonesa puede parecer estricta, pero su base es la consideración y la limpieza. Comprender esa esencia hará que el onsen resulte mucho más cercano y agradable.

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