El valor de pH de unas aguas termales es un indicador que muestra si el agua es ácida, neutra o alcalina. Ayuda a hacerse una idea de si al entrar se sentirá más estímulo, si la sensación en la piel será más suave o si se notará cierta resbaladicidad, por lo que resulta útil como referencia al elegir un onsen.
Sin embargo, el pH por sí solo no determina la calidad o las propiedades terapéuticas de un onsen. La experiencia varía también según los componentes, la temperatura, el manejo del agua y el tiempo de baño. En este artículo organizamos el pH como “una información básica para leer un onsen”.
¿Qué es el pH?
El pH es un número que indica el grado de acidez o alcalinidad de un líquido: en general 7 se considera neutro, menos de 7 ácido y más de 7 alcalino. Cuanto más extremo es el valor, más probable es que varíe la sensación en la piel o la intensidad del estímulo.
En los onsen, consultar este número permite imaginar en parte el carácter del agua. Si es muy ácido, es más probable sentir irritación; si es muy alcalino, muchas personas perciben resbaladicidad o una sensación de suavidad en la piel.
¿Por qué mirar el pH en un onsen?
Para los viajeros, el pH sirve para decidir con antelación “qué aguas pueden resultarme más tolerables”. Por ejemplo, quienes son sensibles a aguas muy estimulantes pueden evitar onsen fuertemente ácidos, mientras que quienes buscan la sensación de suavidad pueden optar por aguas alcalinas.
No obstante, no conviene sacar conclusiones absolutas solo por el pH. La comodidad real también depende de la temperatura y del tiempo de permanencia, por lo que el número debe leerse como una guía orientativa.
Diferencias entre ácido, neutro y alcalino
Aguas ácidas
Las aguas ácidas pueden hacer que la piel se note algo más tirante o producir sensación de estímulo en algunas personas. En lugares como Kusatsu, conocidos por su acidez, esa sensación singular forma parte del carácter del balneario.
Sin embargo, las personas con piel sensible o que no se encuentren en buen estado de salud pueden notar la irritación de forma más intensa. Es recomendable entrar poco tiempo y comprobar la tolerancia.
Aguas cercanas a neutras
Las aguas próximas a pH neutro suelen percibirse como relativamente suaves por la mayoría. Son una opción adecuada para quienes comienzan en el mundo de los onsen o prefieren aguas sin rasgos demasiado marcados.
Eso no garantiza que vayan bien a todo el mundo, pero sirven como referencia para evitar estímulos extremos.
Aguas alcalinas
Las aguas alcalinas tienden a producir una sensación de resbaladicidad y suavidad en la piel; a menudo se describen como “piel más tersa” y algunas aguas promocionadas como “belleza” pertenecen a este grupo.
No obstante, en aguas muy alcalinas algunas personas pueden notar sequedad tras el baño. No conviene esperar solo hidratación instantánea: hay que considerar el cuidado posterior y el estado general del cuerpo.
Relación entre pH y sensación en la piel
Las sensaciones características de los onsen, como “picor” o “resbaladicidad”, pueden estar relacionadas con el pH. En el lado ácido se dan más sensaciones de estímulo, y en el alcalino más resbaladicidad o tersura.
Aun así, la percepción es muy individual. Un mismo pH puede sentirse distinto según los minerales presentes y la temperatura, por lo que el número y la sensación no siempre coinciden exactamente.
Relación entre pH y tipo de manantial
El pH aporta información sobre el carácter del agua, pero no equivale al tipo de manantial. Clasificaciones como aguas sulfurosas, bicarbonatadas o cloruradas dependen de qué componentes superen cierto umbral.
Por tanto, dos aguas alcalinas pueden ofrecer impresiones diferentes si sus componentes varían, y la misma denominación de manantial puede presentar distintos pH según la instalación. Es más fácil comprender un onsen leyendo el pH junto con el nombre del tipo de agua y el informe de análisis completo.
Qué mirar en el informe de análisis termal
En muchos establecimientos hay un informe de análisis o un tablero informativo. Lo primero a revisar suele ser el nombre del tipo de manantial, la temperatura en la fuente, el pH y si hay añadido de agua, calentamiento o uso de circuito (recirculación).
En vez de elegir solo por el pH, comprobar qué componentes contiene el agua, a qué temperatura sale y cómo se utiliza ayuda a reducir la diferencia entre la lectura y la experiencia real.
Cómo pensar al elegir por el pH
Si tienes curiosidad por aguas más estimulantes, puedes apuntar a onsen con tendencia ácida. Si priorizas la suavidad y la facilidad para entrar, las aguas neutras o ligeramente alcalinas suelen ser más recomendables.
Ten en cuenta que en viaje puedes estar cansado o privado de sueño, y eso aumenta la sensibilidad. Aunque normalmente toleres cierto agua, ese día podrías notarla más intensa, así que evita esforzarte con valores extremos.
Precauciones al bañarse
En onsen muy ácidos o con personalidad marcada conviene evitar baños largos y probar breves inmersiones para tantear la tolerancia. Las heridas abiertas pueden escocer, así que presta atención al estado de la piel.
En aguas alcalinas, un baño prolongado también puede causar sequedad o mareo aunque la piel parezca suave. Aunque la sensación sea apacible, lo fundamental es anteponer el estado físico personal.
Malentendidos habituales
Creencias como “si es alcalino siempre mejora la piel” o “si es ácido siempre perjudica” simplifican en exceso. En realidad influyen la piel de cada persona, la temperatura, el tiempo de baño y los cuidados después.
Tampoco significa que un pH más alto sea necesariamente mejor ni que uno más bajo sea siempre peligroso. El atractivo del onsen no reside en un número elevado o bajo, sino en si te sienta bien y en el disfrute de las características locales.
Resumen
El pH de un onsen es una información básica para entender si el agua es ácida, neutra o alcalina y sirve como referencia sobre la sensación en la piel y la elección del lugar. Para principiantes, con sólo mirar el pH en el informe ya es posible imaginar parcialmente la personalidad del agua.
No obstante, no juzgues un onsen solo por el pH: analiza también el tipo de manantial, la temperatura, el uso del agua y tu estado físico el día de la visita. Conocer el número y comparar la sensación real facilita apreciar las diferencias entre onsen.


